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Han pasado cerca de 30 años, y hoy soy otra persona distinta de la que era entonces.

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Enviado por Isabel Vázquez....
Hace : 9 años 5 meses
Cáncer de :
Cáncer de mama

Han pasado cerca de 30 años, y hoy soy otra persona distinta de la que era entonces, así que mi experiencia está teñida por todo lo que ha evolucionado mi vida desde ese pasado.Cuando me detectaron el tumor, yo era una divorciada con treinta años y dos hijos, la más pequeña de un año, los dos a mi cargo. Trabajaba en una multinacional como responsable de marketing. Mi vida afectiva era insatisfactoria y complicada.Me informaron que el carcinoma era de tipo muy agresivo, que había que actuar con rapidez y extirpar todo el pecho, por estar situado debajo del pezón, que es la zona más vascularizada.Supongo que hubo una primera reacción de shock, que no recuerdo.Inmediatamente me vi atrapada en el circuito médico y hospitalario, con la pérdida de identidad que eso supone, aunque tuve la inmensa suerte de dar con un cirujano de una gran calidad humana. Recuerdo un enorme dolor en el costado y que mis amigos llegaban a verme con las caras descompuestas y verdosas. Mi madre me acompañó en los días del hospital, pero luego no pedí ayuda a nadie, ni hice ningún tipo de psicoterapia (que por entonces, de todos modos, no se estilaba). No les conté nada a mis hijos, no quería que sufrieran. Tardamos mucho en hablar de ello, y lo hicimos porque ellos lo pidieron, para mí era un asunto pasado...Mi reflexión sobre lo sucedido fue que estaba pagando el precio por los muchos años de auto-agresiones emocionales, por no aceptarme, por no quererme a mí misma como mujer ni como persona. Sentí claramente que si no cambiaba internamente, me estaba jugando la vida, y que mi cuerpo había manifestado una enfermedad que primero estaba en mi mente y en mis emociones. Así que me dije: bueno, este precio ya no tiene remedio, ya lo he pagado, pero todo lo demás está por ganar y mi pasión por la vida es ahora más grande que antes. No sentí miedo a la muerte. Tampoco lo viví como un castigo, sino más bien como el resultado de mi inconsciencia.Sentía una cierta vergüenza por haber caído en una enfermedad que de algún modo te estigmatizaba socialmente.A los pocos días de la operación volví al trabajo y a mi vida normal, aunque incorporando la rutina de la radioterapia y las revisiones.Recuerdo que leía “La historia interminable” en la sala de espera, y me sumergía en esa lucha para que la luz volviera al mundo. Dejé de fumar para demostrarme a mí misma que podía cambiar, empecé a hacer a Tai-Chi, trabajos con la respiración, con distintas técnicas de psicología transpersonal, etc. Tuve varios amantes en los meses posteriores a la operación - siempre les estaré agradecida -, y me asombraba que me quisieran y me acariciaran a pesar de la gran cicatriz que ocupaba el lugar del pecho izquierdo. Cambié pronto de trabajo, a un puesto mejor en otra multinacional. En las playas poco frecuentadas del norte hacía top less sin importarme mucho que alguien viera la mutilación. Me pasaba la mano por el tórax liso y pensaba: esta sensación tienen los hombres cuando se pasan la mano por el pecho... Lo peor en esa fase: la horrible prótesis de quita y pon para no dar el cante en la vida social. Hacíamos chistes con los amigos.Me operé lo antes posible otras dos veces para reconstruir la mama con una prótesis y armonizarla con la pareja. El pezón reconstruido salió de la piel del otro pezón, y quedó muy bien, aunque, claro, sin sensibilidad.Me gustaban más mis pechos ahora que antes, a pesar de las cicatrices. Y mi identidad femenina salió muy reforzada. Algún tiempo después me volví a casar.De algún modo, en todo momento pensé que, una vez extirpado el tumor, estaba curada si es que curaba mi mente. Durante los cinco años preceptivos, estuve haciendo las revisiones, que nunca señalaron nada preocupante. He trabajado mucho con el pensamiento positivo desde entonces, y con centrar mi vida en el presente, sin sufrir por el pasado ni por el futuro.Escribo este testimonio por si es de utilidad a otros, pero he de confesar que para mí el cáncer fue una enfermedad como hubiera podido ser otra, y que apenas le dedico más atención a este hecho que a la operación de hernia inguinal que me hicieron a los siete años, otro accidente de ruta.Y hoy sé que ser mujer es maravilloso en todos los sentidos, y que las experiencias amargas que nos trae la vida son otras tantas oportunidades para crecer como seres humanos. Como afirma el dicho famoso: lo importante no es lo que nos pasa, sino como reaccionamos a lo que nos pasa. Todo aprendizaje es valioso para bucear en la maravilla de la vida.Por último, doy las gracias de todo corazón por ser de natural optimista y combativa, y porque mi cuerpo está sano.

Comentarios

Imagen de Verónica Rodas

Felicidades mujer!! Somos fuertes!! Somos mujeres!! Abrazos desde el alma

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Desde que conocí el diagnostico mi vida cambio.

23-03-2017
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Fue un antes y un después. No soy inmortal. Y me enteré. Ya no me llevo el mundo por delante, el mundo me llevó a mí.

Sé que vengo bien, sé que estoy encaminada.

04-12-2016
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Ya escribí antes, y ahora me animo de nuevo porque mi médico me ha mandado a hacer una  serie de pruebas porque sospecha que tengo otra recurrencia, es muy difícil y tengo bastante miedo (controlo

02-11-2016
0

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