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Mis relaciones sexuales

Última actualización: 
11 de Marzo del 2013

La sexualidad es importante para muchas personas y generalmente, suele tener un peso relevante en las relaciones de pareja.

Una de las preocupaciones más importantes de las personas con cáncer, sobre todo cuando el órgano afectado tiene implicaciones sexuales (testículo, pene, cáncer de mama, ginecológico, etc.) es saber cómo les va a afectar a su vida íntima. Los tratamientos y sus efectos secundarios, los cambios físicos, las preocupaciones y problemas sexuales pueden dificultar aún más el sentirte unido a tu pareja y la forma en la que te relacionas con ella.

Mientras tu mismo tratas de aceptar los cambios, te puede preocupar también cómo va a reaccionar tu pareja ante las cicatrices, la amputación de determinados órganos, ostomía, problemas sexuales o la pérdida de la fertilidad.

También debes saber que muchas personas pueden seguir disfrutando de una vida sexual y de la intimidad de la relación de pareja después del tratamiento oncológico, aunque a veces hay que hacer algunos cambios.

Si éste es tu caso, recuerda que puedes hacer muchas cosas que puedes hacer para que la enfermedad afecte lo menos posible a tu sexualidad y a tus relaciones íntimas.

 

¿Cómo puede afectar el cáncer a mi sexualidad?

En primer lugar, debes saber que la sexualidad no es sólo algo físico: depende de cómo te encuentres física pero también psicológicamente.

En algunas ocasiones, la vida sexual cambia después del tratamiento oncológico. Puede haber distintos factores y razones para ello (link a sexualidad y cáncer). Estos cambios son bastante frecuentes y están relacionados con diferentes factores físicos y psicológicos.

En líneas generales, los problemas sexuales después del tratamiento suelen estar provocados por los cambios sobre nuestro cuerpo, debidos a la cirugía, a la quimioterapia, radioterapia, a la medicación para el dolor, etc. Otras veces se deben a alteraciones emocionales como los miedos, la baja autoestima y los cambios en la imagen corporal, tristeza y depresión, dificultades en la relación de pareja, etc.

Es importante que conozcas las consecuencias de los tratamientos y de la situación emocional que estás atravesando sobre la sexualidad. Y si tienes pareja, hablad del tema y no permitáis que se convierta en un tabú.

Por último, la manera en que se retomen las relaciones sexuales dependerá bastante de cómo eran las relaciones antes del diagnóstico.

 

¿Qué problemas son los más frecuentes?

Muchas personas que han superado un cáncer señalan como sus principales problemas los siguientes:

  • Pérdida de interés y deseo sexual. La quimioterapia y sus efectos secundarios, el dolor y otro tipo de molestias y preocupaciones pueden hacerte perder el interés y el deseo sexual. El miedo al rechazo, los problemas con la imagen corporal, la tristeza, etc. pueden hacer que disminuya también tu deseo sexual.

La menopausia también puede afectar al deseo de tener relaciones sexuales.

  • No poder volver a tener unas relaciones sexuales como antes. Algunos tratamientos oncológicos provocan cambios en los órganos sexuales. Como consecuencia se producen cambios en la vida sexual.
    • Algunos hombres después del tratamiento del cáncer de próstata, de pene o testículo ya no pueden tener o mantener una erección. También puede debilitarse el orgasmo masculino y hacer que no tenga eyaculación.
    • Algunas mujeres expresan cambios en las sensaciones genitales y dolor en las relaciones después del tratamiento del cáncer ginecológico.
  • La esterilidad provocada por algunos tratamientos oncológicos puede provocar que algunas personas tengan problemas en su relación sexual al acabar los tratamientos.

 

¿Recuperaremos la normalidad con el paso del tiempo?

Recuperar la normalidad va a depender fundamentalmente de la causa que esté provocando los problemas sexuales.

Si la causa está relacionada con miedo al rechazo, preocupaciones y malestar emocional, sentimientos de culpa, etc. es posible que vuelvas a recuperar tu vida sexual después de un tiempo. En ocasiones, es posible que necesites la ayuda de tu equipo médico o de un especialista en psicología.

En otras ocasiones sin embargo, los problemas sexuales no se resuelven después de finalizar los tratamientos oncológicos.

 

Claves para mejorar mis relaciones sexuales

  • La sexualidad no sólo es placer. También es comunicación, intimidad, reproducción…
  • La sexualidad no es genitalidad. La genitalidad es sólo una parte. El placer está en todo el cuerpo y en nuestra fantasía.
  • La sexualidad necesita de la comunicación. Tu pareja no puede adivinar tus deseos: es necesario que se los comuniques. 
  • La sexualidad también se puede aprender. Tras la enfermedad y los tratamientos, a veces hay que empezar una nueva etapa a nivel personal, a nivel de pareja y es posible que también a nivel de relaciones sexuales.
  • La sexualidad no es una carrera ni una competición: no hay metas ni se trata de demostrar nada o de “dar la talla”. 
  • La sexualidad es flexible y no entiende de obligaciones. La sensibilidad y la ternura tienen una gran importancia. Piensa que es como un viaje donde lo importante es el camino, no cómo llegar siempre al orgasmo o tener expectativas no realistas.

 

Claves para mejorar mis relaciones sexuales

  • Los problemas sexuales no disminuyen tu valore como persona, ni como hombre ni como mujer.
  • Para tener una sexualidad satisfactoria se requiere de un cierto clima emocional, de una intimidad que hay que cultivar y cuidar. Necesita de tiempo y tranquilidad. La ansiedad y los miedos son incompatibles con una vida sexual sana. Evita las prisas.
  • Es necesaria la comunicación con la pareja. La sexualidad ha sido un tema tabú durante muchos años. Por eso, es normal que para algunas parejas todavía sea difícil hablar de sexo. Habla con tu pareja de tus miedos y preocupaciones. Es posible que tu pareja se sienta insegura, que tenga miedo a hacerte daño o que piense que es muy egoísta si en esta situación te pide mantener relaciones sexuales. A lo mejor puedes abordar tú el tema. Te ofrecemos algunas sugerencias que pueden ayudarte a hablar con tu pareja (¿Cómo puedo hablar con mi pareja sobre nuestra vida sexual?).
  • Si notas que tus relaciones sexuales se están deteriorando, y para ti es importante, habla con tu pareja para ver cómo podéis mejorarlas. Puedes buscar ayuda de un profesional especializado para hacer frente a esta nueva situación.
  • Quizás tengáis que buscar nuevas formas de proporcionar y recibir placer. Independientemente de la fase de la enfermedad o del tratamiento que estés recibiendo, las caricias y los masajes entre la pareja siempre son posibles. La capacidad para sentir placer por el contacto siempre permanece.
    • Un ejercicio interesante que os puede ayudar a retomar la confianza y la intimidad es acariciaros por turnos sin límite de tiempo, explorando todo el cuerpo de tu pareja y excluyendo inicialmente la zona genital.  
    • Los besos, caricias y abrazos siempre son posibles, aunque no podáis tener el mismo tipo de relaciones sexuales que antes teníais.
    • Determinadas posiciones pueden brindar más comodidad cuando hay cicatrices.
  • Las molestias ocasionadas por la sequedad vaginal pueden mejorar y desaparecer empleando lubricantes vaginales antes de cada relación (que podrás adquirir en farmacias y en hipermercados). 
  • Habla con tu médico si tu vida sexual no es como antes, si te preocupa. Él podrá evaluar tu problema y valorar posibles tratamientos y vías de solución.

 

¿Cómo puedo hablar con mi pareja sobre nuestra vida sexual?

  • Cuéntale cómo te sientes respecto a las relaciones sexuales y qué te gustaría cambiar. Para hablar con él o ella de este tema pueden ayudarte, contarle:
    • Lo que está pasando con vuestra vida sexual. Por ejemplo, “Desde que  he terminado el tratamiento, sólo hemos tenido una relación sexual”
    • Lo que piensas de vuestra vida sexual o de vuestras relaciones sexuales. Por ejemplo, “Pienso que te asusta la cicatriz, que no quieres acercarte por que no te gusta y por que ya no te parezco tan atractiva como antes”
    • Cómo te sientes por ello. Por ejemplo, “Quiero que sepas que me siento sola y echo de menos las relaciones que teníamos antes de la enfermedad. A veces me siento triste porque pienso que ya no me quieres y esto me duele enormemente”.
    • Qué te ayudaría a sentirte mejor y a mejorar vuestras relaciones. Por ejemplo, “Me gustaría que tuviéramos relaciones sexuales más a menudo. Me gustaría que me lo pidieras como hacías antes de la enfermedad”

Siguiendo estos pasos te acercarás más a tu pareja y evitarás sentimientos de culpa. A tu pareja también le ayudará sabe lo qué estás pensando y sintiendo y saber que podéis encontrar una solución juntos.  

  • Escucha a tu pareja. Para ello:
    • Presta atención a sus palabras y trata de repetir lo que te está diciendo para asegurarte de que lo has entendido correctamente. Por ejemplo, “Entonces, me estás diciendo que lo que te pasa es que tienes miedo a hacerme daño”
    • Haz preguntas para mostrarte interesado y comprensivo. Por ejemplo, “¿quieres tener también más relaciones sexuales pero no te atreves a decírmelo?  ¿te preocupa parecer un egoísta?”
    • Dale apoyo. Por ejemplo, “No me imaginaba que esto estaba siendo también muy duro para ti”.

 

¿Cuándo debo pedir ayuda?

Muchas parejas consiguen vivir una sexualidad satisfactoria después de que uno de los miembros haya tenido un cáncer. Para ello es fundamental vivir los cambios físicos con naturalidad, tener una información completa y no aplazar este tema indefinidamente.

Sin embargo, hablar de sexo, de las preocupaciones sexuales, de los miedos ante la relación sexual, etc. no es algo fácil. Normalmente es una situación un poco incómoda hablar de ello con la pareja o con los amigos. Pedir ayuda y hablar de este tema con el médico tampoco es fácil.

Generalmente el médico al explicarte los tratamientos y sus efectos secundarios te habrá hablado sobre las repercusiones de los mismos en tu vida sexual. Si esto ocurre, pregunta todas tus dudas y preguntas.

Sin embargo, si no te han explicado estos temas de una forma clara, debes saber que tienes derecho a saber, si así lo deseas. Pregunta a tu médico todas aquellas cosas que te  preocupan, pregúntale cómo van a afectar los tratamientos a tu vida sexual, si podrás recuperar la normalidad, qué puedes hacer tú, etc.

En general, los problemas sexuales no se solucionan por si solos. A veces es bueno pedir ayuda a un psico-oncólogo o a un terapeuta sexual. No te sientas avergonzado o inseguro. Tus problemas les ocurren también a otras personas y existen profesionales con formación y experiencia para tratarlos.

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