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Mis hijos

Última actualización: 
11 de Marzo del 2013

Tus hijos serán una de tus principales preocupaciones, especialmente si son pequeños. El ingreso en el hospital, el diagnóstico, los tratamientos, el tiempo hasta que puedas volver a tu vida cotidiana, etc. provocarán cambios en el ritmo y en la vida con tus hijos.

Cómo se comporten los niños ante esta situación va a depender no sólo de tu actitud ante la enfermedad y los tratamientos, sino también de la información que tenga el niño y la valoración que haga de la situación, de su capacidad para expresar sus sentimientos, de sus habilidades para afrontar el cambio, y por supuesto, también del apoyo familiar y social que tenga a su alrededor.

Otro de tus retos será tratar de mantener una buena comunicación y un clima de confianza con tus hijos.

 

¿Cómo puede afectar mi enfermedad a mis hijos?

La edad de tus hijos será una variable importante. Pero como previamente hemos señalado, la reacción de tus hijos ante la enfermedad también va a depender de cómo tú, y los que te rodean, afrontéis la misma.

Los niños aprenden a través del comportamiento de los demás, especialmente de sus padres. Por eso, es tan importante tu actitud ante el cáncer, cómo vives y afrontas esta nueva situación, y la comunicación que mantienes con ellos.

Ante los cambios, los niños suelen reaccionar con miedo y preocupación, especialmente cuando no tienen información sobre lo que ocurre y no saben lo que está pasando a su alrededor.  Es completamente comprensible que quieras protegerles de algo tan duro como tu enfermedad. Pero ocultándola o evitando hablar de ella no lo vas a lograr, y lo único que puedes conseguir es que se sientan solos.

Tus hijos necesitan saber qué te está pasando, dónde estás cuando no estás en casa. Necesitan saber que les quieres, aunque no les puedas dedicar tanto tiempo. Cuando ellos tienen esta información, disminuyen sus miedos y preocupaciones y se sienten más tranquilos.

Cuando hables con tus hijos de tu enfermedad y de cómo te sientes es importante que tengas en cuenta su edad. Tú mismo sabes que no es lo mismo hablar con un niño de cuatro años que con un hijo adolescente. También sabes que cada niño es diferente, incluso tus mismos hijos tendrán necesidades diferentes.

 

¿Qué reacciones emocionales son las más frecuentes?

Cada niño reaccionará de forma diferente ante la situación de enfermedad de uno de los padres. Mientras que unos se sienten tristes o nerviosos, otros se sienten angustiados y con miedo a los cambios. Otros pueden sentirse defraudados y enfadados.

Hay niños que reaccionan también con miedo y preocupación, otros se comportan de un modo diferente y extraño. Puede que tengan una mayor irritabilidad o arrebatos de ira, dificultad para dormir, problemas de concentración, etc.

A esto se unen las fantasías y temores a tener la enfermedad, el miedo a ser abandonados y a que nadie les cuide. En ocasiones, los hijos, especialmente los más pequeños, se culpan de haber causado la enfermedad, por ejemplo, con su mal comportamiento o por haberos desobedecido.

También es cierto que no todos los niños presentarán problemas emocionales. Hay niños que afrontarán la situación de una forma positiva y sin repercusiones negativas sobre su estado emocional.

 

¿Recuperaremos la normalidad con el paso del tiempo?

Poco a poco, a medida que pasa el tiempo, los ritmos familiares se irán recuperando de nuevo. La vida con tus hijos se irá normalizando. Tus hijos volverán a adaptarse a la situación y aprenderéis a convivir con las visitas periódicas al hospital, con las actividades diarias, los ratos de diversión y ocio y con la idea de vivir cada día con plenitud.

 

¿Cuándo debo pedir ayuda?

Presta un poco más de atención a tus hijos cuando te diagnostiquen la enfermedad. Habla con los profesionales sanitarios sobre cómo afrontar esta situación con tus hijos. Ellos pueden ayudarte a entender tus preocupaciones y a buscar la mejor forma de ayudarte a hablar con tus hijos.
Si notas que tus hijos, o alguno de ellos, están muy tristes, preocupados o nerviosos, si consideras que necesitan ayuda, pide cita con un profesional especializado. Hay muchos formas de poder ayudarles a afrontar esta nueva situación.

 

¿Cómo puedo mejorar la relación con mis hijos? Claves

  • Tan pronto como sea posible habla con tus hijos sobre la enfermedad.  Es normal que los niños ante los cambios estén más pendientes de ti, de tus reacciones, etc. Tu apoyo y ayuda será muy importante para ellos.
  • Evita las mentiras. Si estás preocupado porque te van a hacer una prueba y le engañas diciendo que vas a trabajar, y luego se entera, podrá sentir que no es lo suficientemente importante para saber lo que te ocurre y podrá perder la confianza en ti.
  • Trata de eliminar sus miedos o ideas erróneas (ej. el cáncer es contagioso, él es el responsable de la enfermedad, él también va a enfermar, etc.). Es necesario que conozcas los posibles sentimientos de culpa que pueden ocasionar graves problemas futuros.
  • Pide ayuda a otros familiares y amigos para que estén con los niños. Si no puedes estar con ellos, organízate para que en algún momento puedan estar contigo o con tu pareja frecuentemente o durante el día (por ejemplo, para llevarles al colegio o dormir en casa con ellos).
  • Los niños deben estar preparados para los cambios físicos derivados de la enfermedad o los tratamientos (caída del cabello, amputación,...). Habla con ellos si puedes antes de que se produzcan.
  • Contacta con los profesores y tutores de tus hijos para informarles de la situación familiar lo antes posible. Los profesores de vuestros hijos pueden ayudaros mucho en su atención y cuidado.
  • Cuando te encuentres con energía suficiente, busca un tiempo especial para estar con ellos. Haz planes para hacer cosas que a ellos les gusten. Haced planes para estar todos juntos en familia.

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