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Mi familia

Última actualización: 
11 de Marzo del 2013

El cáncer te ha afectado a ti. Tú has recibido el diagnóstico, los tratamientos, has pasado por las pruebas y revisiones médicas, etc. Pero probablemente también tu familia, tu pareja y algunos de tus seres queridos han estado contigo en cada uno de esos momentos y vivencias.

Cuando un miembro de la familia tiene cáncer, toda la familia se ve afectada. Ellos también pueden saber lo que significa tener un cáncer.

 

 

¿Cómo puede afectar el cáncer a mi familia?

Va a depender de varios factores. En primer lugar, dependerá del parentesco y del tipo de relación que tenéis. No es lo mismo tener un hermano con cáncer que tener una pareja, un padre o un hijo afectados. Además, va a depender del tipo de relación. El grado de apego, la confianza y el tipo de relación suelen variar dentro de una misma familia.

El impacto de la enfermedad sobre la familia dependerá también del tipo de cáncer que hayas tenido y de los tratamientos recibidos, de la edad de cada miembro de la familia, del apoyo social disponible para cada uno, de los recursos personales de cada miembro para afrontar la situación, etc.

En cualquier caso es posible que como consecuencia del cáncer, tu familia tenga que hacer frente a una gran cantidad de situaciones y cambios en su vida cotidiana.

Las necesidades derivadas de la enfermedad y los tratamientos, las visitas y acompañamientos al hospital, la necesidad de reorganizar la rutina diaria ante la hospitalización o las revisiones, los cambios en las prioridades diarias, etc. podrían haber alterado el ritmo de vida familiar y las relaciones con los demás. Tu familia habrá hecho un gran esfuerzo de adaptación a este nuevo ritmo, a las nuevas responsabilidades, y a la necesidad de prestarte a ti más apoyo.

Esto puede ser física y emocionalmente agotador para tus familiares, que también sufren el miedo a la enfermedad, la tristeza ante la situación, las preocupaciones ante tu recuperación y el futuro...

 

¿Qué reacciones emocionales son las más frecuentes?

La mayoría de los familiares sufren un shock emocional similar al que tú has podido sentir al recibir el diagnóstico; nadie, tu familia tampoco, está preparado para recibir esta noticia. Tus familiares también necesitarán tiempo para asumir la situación.

Algunos familiares se ponen muy nerviosos, agitados, irascibles, otros se sienten tremendamente tristes, o se encierran en sí mismos.... Tus familiares pueden tener, entre otros sentimientos, tristeza, rabia, miedo, confusión y desesperanza, es decir, todas aquellas emociones que tú también has podido sentir a lo largo del proceso de enfermedad.

Se pueden sentir desesperanzados y tristes, con incertidumbre, también es frecuente sentirse culpable por no haberse dado cuenta antes, por no haberte presionado para ir al médico,…

Cuando los tratamientos acaban, hay familiares que se sienten contentos porque todo puede volver a la vida cotidiana. Hay familiares que, deseosos de verte recuperado, pueden negar cualquier efecto adverso que hayan podido producir la enfermedad o sus tratamientos y tratarán de que vuelvas cuanto antes a tu vida habitual. Otros, tenderán a la sobreprotección y no te dejarán hacer prácticamente nada. Ochos familiares se pueden venir abajo por haber sobrellevado una gran presión durante este proceso.

Lo mismo que la familia no está preparada para recibir un diagnóstico en un ser querido, tampoco lo está para aceptar que la recuperación a veces necesita tiempo.

 

¿Recuperaremos la normalidad con el paso del tiempo?

Poco a poco, a medida que pasa el tiempo, los ritmos familiares se irán recuperando de nuevo. Ahora bien, no hay que precipitarse. A veces, con buena intención, puedes sentirte presionado por parte de tu entorno para reincorporarte cuanto antes a tus actividades habituales. En otras ocasiones pede ocurrir todo lo contrario, tú deseas hacerlo y ellos consideran que todavía necesitas descansar y cuidarte más.

Debes ser tú, con la orientación y apoyo de tu equipo médico, el que marque la pauta. Tendrás que decidir, sin precipitarte, cuándo y cómo ir incorporándote a tus actividades y tu ritmo habitual.

 

¿Mi familia debe pedir ayuda?

A veces, puede ser necesario que toda la familia, o algún miembro en concreto, reciba ayuda. Generalmente el apoyo social (amigos, vecinos, etc.) es suficiente para afrontar los cambios impuestos por la enfermedad, pero en otras ocasiones, no es suficiente.

Los servicios sociales, las asociaciones de pacientes de cáncer, etc. son un recurso importante al que podéis acceder al conocer tu enfermedad. En ellas podrán orientarte sobre las principales ayudas a las que podéis acceder.
Tu familia necesitará fuerza y apoyo.

 

¿Cómo puedo mejorar mi vida familiar? Claves

Tu pareja, tus hijos, tus padres, hermanos… cada uno de ellos afrontará tu enfermedad de un modo diferente. Es posible que al principio estén más intranquilos, pero a medida que pase el tiempo, probablemente vuestra vida irá normalizándose poco a poco, aprendiendo a vivir el día a día y disfrutando de los ratos que pasáis juntos.

A continuación te ofrecemos algunas claves que pueden ayudarte:

  • Trata de comprender a tu familia. Ellos también lo pueden estar pasando mal. Es duro tener a un ser querido enfermo. Recuerda que cada persona reacciona de forma diferente a las situaciones y que al cáncer nadie nos ha enseñado a responder.
  • Tranquilidad. Con el tiempo tanto tú como tu familia podréis ajustaros a los cambios que ha provocado el cáncer.
  • Si no hay razones médicas que indiquen lo contrario, te sugerimos que continúes haciendo todo lo que antes acostumbrabas a hacer. Incorpórate poco a poco a tu vida cotidiana.
  • Trata de seguir haciendo aquellas actividades, juegos y rutinas familiares que acostumbrabais a hacer juntos y que os resultaban satisfactorias.
  • Habla con ellos. La comunicación con tus familiares, con tus amigos, y sobre todo, con tus hijos ayudará a que sepan cómo te sientes, les ayudará a entenderte, a conocer tus miedos y preocupaciones y, sobre todo, les permitirá ayudarte y sentirse útiles en el proceso de enfermedad.
  • Deja que ellos también te cuenten cómo lo están viviendo. Te ayudará saber cómo lo están pasando ellos, qué les preocupa,… De esta forma podrás entender también por qué a veces no pueden responder como a ti te gustaría o como tú esperabas.
  • Busca ayuda si consideras que la necesitáis o si consideras que a tu familia le puede ayudar. Hay muchos recursos sociales que están a vuestro alcance.  

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