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Tristeza y depresión

Última actualización: 
11 de Marzo del 2013

Para muchas personas vivir un cáncer supone diferentes pérdidas, reales o posibles, relacionadas con la salud, la independencia o autonomía, el papel en su familia y a nivel social, el trabajo y cambios importantes en las relaciones personales. Estas pérdidas pueden ocasionar tristeza. Esta emoción forma parte de la adaptación normal a la enfermedad y las nuevas circunstancias, pudiendo aparecer en los diferentes momentos del proceso oncológico, incluso de modo intermitente. Asimismo, al acabar los tratamientos y cuando vuelves a tu vida cotidiana, pueden surgir sentimientos de tristeza, decaimiento o desesperanza.

En la mayoría de las ocasiones, estos sentimientos desaparecen o pierden importancia con el tiempo. Sin embargo, si estos sentimientos no mejoran o interfieren con tu vida cotidiana puede que necesites el apoyo de un profesional especializado que te ayude a entender los y afrontarlos. 

A menudo hay bastante confusión entre la tristeza y la depresión. En ocasiones, utilizamos ambos términos como sinónimos cuando no lo son. Son dos conceptos diferentes, aunque muchos de sus síntomas son comunes.

A continuación te ofrecemos una descripción general de ambas condiciones con el objetivo de ayudarte a entender lo que puedes sentir y lo que puedes hacer si te encuentras así.

 

 ¿Qué es la tristeza?

Es un sentimiento de pena, infelicidad, malestar o sufrimiento mental. La tristeza puede aparecer ante un cambio inesperado o ante una situación de pérdida. Es una respuesta normal ante estas situaciones, ante la incertidumbre o ante la pérdida de un ser querido. En alguna ocasión todos hemos experimentado sentimientos de tristeza y abatimiento, nos hemos encontrado algo desmotivados por alguna circunstancia concreta o simplemente porque sí.

También puede ser un sentimiento muy habitual, y completamente normal, en muchos de tus seres queridos y familiares más cercanos, preocupados ante la enfermedad, ante la evolución de la misma, ante los tratamientos, etc.

La tristeza puede ser un sentimiento muy fuerte en algunos momentos de la enfermedad (por ejemplo, tras el diagnóstico o al inicio de los tratamientos), pero generalmente no dura mucho tiempo y no impide hacer actividades habituales o disfrutar de la vida diaria. Se tiene que tener en cuenta que la tristeza es una situación breve y transitoria, que cuando ha pasado permite continuar desarrollando la vida de forma más confortable.

Si esto ocurre, si el sentimiento de tristeza se hace más fuerte y continuo y te impide disfrutar de la vida habitual, puede que estés empezando a tener una depresión. La depresión clínica es una condición más seria que requiere la ayuda de profesionales sanitarios (psiquiatras y psicólogos clínicos).

 

 ¿Qué es la depresión?

Es un trastorno afectivo que oscila entre simples o normales bajadas del estado del ánimo hasta un síndrome clínico grave que puede traernos importantes consecuencias además de influir de forma negativa en nuestra calidad de vida. La depresión también puede aparecer ante las mismas situaciones que la tristeza: incertidumbre, pérdida, cambio inesperado, enfermedad, etc... También pueden existir otras causas como desequilibrios bioquímicos a nivel cerebral.

En la depresión se identifican varios síntomas, algunos son más frecuentes que otros o más intensos en determinadas personas. Cada caso nos muestra unos síntomas distintos. Lo más frecuente es encontrar un estado del ánimo triste, ansioso o vacío, sentimientos de desesperanza y pesimismo, culpa e inutilidad. Si tienes una depresión, puedes sentirte muy triste. La tristeza que acompaña a una depresión clínica suele ser más larga en el tiempo y puede ser muy fuerte. 

Otros síntomas de la depresión pueden ser la falta de energía, la fatiga y la sensación de rendir muy poco, de no poder concentrarse. Puedes tener problemas de atención y concentración y una gran desmotivación ante algunas tareas cotidianas que antes parecían no costar tanto.Podrían darse también como síntomas de la depresión alteraciones en los ciclos normales del sueño (insomnio e hipersomnia) y el apetito; encontramos también con bastante frecuencia ideas de muerte o suicidio e incluso intentos de llevarlo a la práctica. A menudo, bajo un estado de depresión existe una disminución del deseo sexual.

Lo que es muy frecuente en la depresión es un gran sufrimiento y una notable afectación de la vida social y de la relación con los demás. La depresión puede hacer muy difíciles algunas actividades de la vida diaria, las relaciones sociales, familiares, etc. Puede hacer que sientas que nada va a cambiar, que las cosas no van a mejorar y que nada ni nadie puede ayudarte. Este tipo de pensamientos están provocados por la depresión. Pero ante todo debes saber que hay muchos tratamientos eficaces para tratar la depresión clínica. Si te sientes así, solicita ayuda de un profesional especializado (psicólogo clínico o psiquiatra).

 

¿Cómo puedo saber si tengo una depresión? ¿Cuándo pido ayuda?

Diferenciar la tristeza de la depresión no siempre resulta fácil. Los síntomas pueden ser muy similares. Sin embargo, los síntomas que acompañan a la depresión suelen ser más fuertes e incapacitantes que los de la tristeza y suelen durar más tiempo.

Presta atención a tus sentimientos cuando comiences a sentirte triste. Habla con los profesionales sanitarios sobre aquello que te preocupe. Ellos pueden ayudarte a entender tus sentimientos y a buscar la mejor forma de ayudarte a manejarlos.

A continuación te ofrecemos algunos de los síntomas más habituales en la depresión. Si notas algunos de los síntomas siguientes durante más de dos semanas, habla con tu médico acerca de ellos.

  1. Sentimientos de tristeza, preocupación, ansiedad, melancolía o depresión que no desaparecen y que duran la mayor parte del día
  2. Pérdida de interés y placer por las actividades o las cosas con las que antes disfrutabas
  3. Aumento o pérdida de peso no intencional, que no se debe a la enfermedad ni a los tratamientos
  4. Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta
  5. Pérdida de energía, cansancio físico y fatiga que no desaparece
  6. Agitación o enlentecimiento psicomotor
  7. Sentimientos excesivos de inutilidad, culpa y desamparo
  8. Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones
  9. Pensamientos frecuerntes de muerte o suicidio

En ocasiones, el diagnóstico de una depresión clínica si has superado un cáncer puede ser difícil, porque algunos efectos secundarios de los tratamientos oncológicos o de la medicación postratamiento son similares a los síntomas causados por una depresión (p.ej. falta de apetito, insomnio, fatiga, etc.).

Si te encuentras muy triste y consideras que necesitas ayuda o si notas estos síntomas durante más de dos semanas, solicita ayuda de un profesional especializado. Hay muchos  medios para combatir la depresión.

 

A pesar de superar la enfermedad ¿puedo tener tristeza o depresión?

La tristeza puede ser la más sorprendente de todas las emociones que pueden surgir al finalizar los tratamientos. ¡He acabado los tratamientos, estoy bien, debería estar contento!!!

Sin embargo, la tristeza es una respuesta común en muchas de las personas que superan un cáncer, sobre todo en los primeros meses tras acabar el tratamiento. Sentirse triste es una respuesta normal en el proceso de adaptación a los cambios e interrupciones que han tenido lugar en tu vida.

Como probablemente ya sabes, el cáncer puede provocar muchos cambios físicos, psicológicos y sociales, algunos de los cuales pueden ser muy difíciles de aceptar: cambios en el aspecto físico e imagen corporal, sexualidad, laborales y económicos, miedos a la recaída, etc. La adaptación a la enfermedad y a los tratamientos, así como a los cambios que pueden provocar, necesitará tiempo. Por eso debes saber que sentirse triste o decaído es algo normal en el proceso de adaptación. Sin embargo, también debes saber que identificar pronto estos sentimientos puede ayudarte a manejarlos antes de que sean más fuertes y te hagan más daño.

Lo  más probable es que la tristeza vaya disminuyendo con el tiempo y ser marchará de tu vida a medida que vayas recuperando tu fuerza física, te vayas incorporando a tu vida cotidiana, busques nuevos intereses o actividades, etc. Sin embargo, si esto no ocurre, un profesional puede ayudarte a superar este proceso.

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