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Ansiedad y estrés

Última actualización: 
17 de Julio del 2013

Es una de las emociones más frecuentes tras el diagnostico de cáncer y puede aumentar o disminuir a lo largo del proceso de la enfermedad. Algunas personas que han superado un cáncer, comentan que después de los tratamientos tienen periodos de mucha inseguridad y ansiedad. Tu mismo puedes tener la sensación de nerviosismo, de miedo o de que algo malo va a ocurrir.

Algunas de sus manifestaciones más frecuentes son: nerviosismo, inquietud, tensión muscular, sensación de angustia o preocupaciones constantes. A pesar de que generalmente se ve como algo negativo, la ansiedad es una emoción normal, que se experimenta ante situaciones desconocidas y que ayuda a preguntar y a estar más informados, reduciendo nuestro nivel de malestar.

Probablemente tus pensamientos estén influyendo bastante en tu estado emocional. Quizás estés pensando con frecuencia en la posibilidad de una recaída, en la próxima revisión con el oncólogo, en las cosas o síntomas que notas (p.ej. puedes interpretar los síntomas de un catarro como los de la presencia nuevamente de la enfermedad) o en cómo afectará a tu futuro el haber tenido un cáncer. Todos estos pensamientos, comunes por otra parte, pueden hacerte sufrir y crear un mayor nivel de ansiedad y estréss

 

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad y el estrés son emociones muy comunes en todos nosotros. La ansiedad es una respuesta normal de nuestro organismo ante situaciones que generan estrés. Estas situaciones pueden ser cualquiera que provoque emoción, tanto positiva como negativa (boda, nacimiento de un hijo, pérdida de un empleo…). Algunas personas encuentran estresante el hecho de tener que hablar en público o enfrentarse a sus superiores, para otros puede ser que lo que genere miedo y ansiedad sea cualquier cambio en su vida, padecer enfermedades, etc…

En estas situaciones de ansiedad y estrés nuestro cuerpo se pone tenso, nos sentimos nerviosos, nuestro corazón late más rápido y la respiración se acelera. Éstas son, como ya hemos dicho, reacciones normales que tenemos todos. Son incluso positivas ya que preparan a nuestro cuerpo para enfrentarse a posibles dificultades.

La ansiedad es una emoción de alarma que se experimenta como inquietud, desasosiego, temor indefinido, preocupación desbordante y miedo a perder el control.
Cuando los tratamientos oncológicos acaban, algunos pacientes se sienten muy angustiados ante el miedo a perder el apoyo y supervisión constante del personal sanitario. Este periodo de finalización de los tratamientos y “alta hospitalaria” suele preocupar bastante por ser algo nuevo y desconocido, por el temor a la reaparición de la enfermedad, por el miedo a no saber afrontar la nueva vida con el cáncer, etc. Ante todo es importante que comprendas que la ansiedad es una respuesta normal ante esta situación y que puedes hacer mucho para manejarla y sentirte mejor.

Cuando estas situaciones de tensión, nerviosismo y ahogo se mantienen durante mucho tiempo provocando una sobrecarga de nuestro organismo (la activación sostenida de nuestro cuerpo puede agotar y además genera una mayor dificultad para resolver los problemas) podemos encontrarnos ante un trastorno por ansiedad.

 

¿Qué síntomas tiene la ansiedad y estrés?

Si tienes mucho estrés en tu vida, puedes notar algunos efectos secundarios o cambios en tu comportamiento. La ansiedad normalmente se presenta acompañada de diversos síntomas físicos tales como:

  • Dolor de cabeza, dolor abdominal o dolores corporales
  • Pérdida de apetito o todo o contrario, comer demasiado
  • Tensión muscular
  • Temblor, contracciones o sacudidas
  • Sequedad en la boca, dificultad para tragar o sensación de tener un “nudo en el estómago”
  • Inquietud
  • Fatiga excesiva

Algunas veces, otros síntomas acompañan a la ansiedad:

  • Falta de aliento o sensación de ahogo
  • Mareo o sensación de inestabilidad
  • Palpitaciones o ritmo cardiaco acelerado (taquicardia)
  • Sudoración o manos frías y húmedas
  • Boca seca
  • Diarrea o necesidad frecuente de orinar
  • Irritabilidad
  • Dificultad para dormir y pesadillas
  • Disminución de la capacidad de concentración o episodios en los que la mente se queda en blanco debido a la ansiedad
  • Sentirse atrapado o al borde de un peligro.

A veces, la ansiedad puede ser elevada, persistir en el tiempo o interferir de forma importante en la calidad de vida, de tal forma que genere problemas en el sueño, aumente los síntomas de la enfermedad o dificulte la adherencia a los tratamientos médicos. Cuando se dan estas situaciones de forma persistente es adecuado que hables con tu médico o acudes a un especialista en psico-oncología, de tal forma que te ayuden a sentirte mejor en este proceso y mejorar tu calidad de vida.

 

¿Por qué es tan frecuente la ansiedad?

El diagnóstico de cáncer puede implicar muchos cambios en tu vida. Es normal que en algún momento o situación de la enfermedad te sientas preocupado por dichos cambios o tengas mayores niveles de ansiedad (por ejemplo, tras el diagnóstico o al inicio de los tratamientos). Sin embargo, poco a poco y a medida que vayas conociendo más la enfermedad y los tratamientos oncológicos, probablemente vaya disminuyendo tu nivel de estrés.

Sin embargo, puede ocurrir que tras finalizar los tratamientos vuelvas a sentir un mayor grado de preocupación y estrés. Algunas personas que han superado un cáncer sienten un mayor nivel de ansiedad en esta fase pues surgen nuevas preocupaciones, miedos o temores, así como la incertidumbre de tener que adaptarse a la vida después de haber pasado por un proceso oncológico.

En este sentido, podemos estresarnos:

  • Porque percibimos como insoportable la situación en la que nos encontramos.
  • Porque no tenemos tiempo para descansar, para relajarnos del estrés, o no vemos el momento de hacerlo.
  • Porque nos sentimos incapaces de controlar la situación y pensamos que estamos en manos de las circunstancias o de los demás.
  • Porque tenemos miedo a la recaída y a no poder superar otra vez la enfermedad.
  • Porque hemos aprendido a responder con miedo ante situaciones parecidas por lo que hemos oído o nos han contado.
  • Porque las cosas se complican en todas las áreas de nuestra vida: personal, familiar, profesional, económica y social.
  • Porque nos sentimos incapaces de serenarnos y afrontar la nueva vida y las situaciones que nos ocurren a diario.
  • Porque nos sentimos solos y pensamos que no tenemos a nadie a quien confiar nuestros problemas y preocupaciones.

 

¿Cuándo debo pedir ayuda?

Si notas que estás preocupado o ansioso la mayor parte de los días después de haber tenido un cáncer, un psicólogo puede ayudarte aprender a manejar tus niveles de ansiedad.

El cáncer no está causado por el estrés y no va a volver a aparecer por que tú te sientas así, pero sin duda, la ansiedad va a hacer que te sientas peor. Aprender a manejar el estrés derivado de estas situaciones, puede ayudarte a mejorar cómo te sientes y a mejorar tu calidad de vida, sobre todo si:

  • Lo primero que haces al levantarte y al acostarte es pensar en tu enfermedad
  • Te asustas y te angustias ante pequeños dolores o molestias
  • Piensas que el cáncer ha cambiado tu vida demasiado y no eres capaz de afrontar tu nueva vida
  • Piensas que tu familia y amigos no te entienden y no pueden ayudarte.

Si algún dolor, síntoma o molestia te preocupa especialmente no dudes en dirigirte a los profesionales sanitarios que te atienden. Ellos te ayudarán a saber qué te pasa y entenderán tu preocupación y temor.

 

Videos para relajarte

Paisajes del mundo: http://www.imosalud.tv/video/paisajes-del-mundo

Paseo por el Retiro: http://www.imosalud.tv/video/paseo-por-el-retiro

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