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Tratamiento

Última actualización: 
06 de Marzo del 2013

Las investigaciones están comenzando a dilucidar los tipos de problemas sexuales que tienen las personas con cáncer y de la frecuencia con que se presentan.

Muchos pacientes sienten temor o ansiedad antes de su primera experiencia sexual después del tratamiento y con frecuencia comienzan a evitar las relaciones sexuales. Si el paciente está preocupado de no poder tener una relación sexual plena puede llegar a evitar la intimidad y las caricias en general. La pareja podría también contribuir a evitar las ocasiones de intimidad, disminuyendo cualquier comportamiento que pueda interpretarse como presión.

Aún cuando el coito sea difícil o imposible, la vida sexual no ha terminado. La pareja puede dar y recibir placer y satisfacción expresando su amor e intimidad con sus manos, boca, lengua y labios. Se debe alentar a la pareja a expresar su afecto de otra manera (por ejemplo, abrazándose, besándose, acariciando partes no genitales del cuerpo) hasta que se sientan listos para reanudar actividades sexuales. Debe alentarse a la pareja a comunicar sus sentimientos, preocupaciones y preferencias con franqueza.

Cuando es imposible para el hombre lograr una erección lo suficientemente firme para obtener penetración o cuando el coito es doloroso para la mujer, quizás algunas parejas estarían dispuestas a encontrar otras formas de producir el orgasmo uno al otro y de expresar su intimidad sexual. Los ejercicios de "sensate focus" (enfoque sensorial) de dar placer sin coito, que están basados en los principios del masaje sensual, ofrecen a las parejas una experiencia de expresión sexual que les permite estar cerca físicamente y sentir intimidad sin la presión y la ansiedad que puede relacionarse con la anticipación del coito.

Como muchos pacientes sufrirán ansiedad anticipatoria cuando se reanude la intimidad sexual con su pareja y la posible incertidumbre acerca de su respuesta sexual, se puede explorar las posibles ventajas que traería la autoestimulación. Tiene la ventaja de permitir al individuo sentirse cómodo con su respuesta y excitación sexuales sin tener la presión adicional de la ansiedad del coito que suele aumentar con la preocupación por dar placer a su compañero. Algunos pacientes al reenfocar la masturbación como autoestimulación les permite aceptar esta actividad como parte del proceso de rehabilitación sexual mientras que para otros, este comportamiento podría ser todavía un tabú por razones culturales y religiosas.

Para las parejas que desean participar del coito, pueden explorarse las posiciones sexuales que no presionan la cicatriz o la ostomía (aberturas por las que sala la orina o las heces) y las posiciones que permiten controlar mejor la profundidad de la penetración. La posición en la cual el hombre se coloca detrás de la mujer, uno al lado del otro (como cucharas anidadas) o la posición en forma de L, en la que ambos compañeros están acostados, sus torsos a ángulos rectos y las piernas entrelazadas, son dos posibilidades.

Para los pacientes que tienen colostomías o ileostomías, los profesionales pueden enseñar a limitar la ingestión de alimentos antes de la actividad sexual anticipada, vigilar el tipo de alimentos consumidos y planear el momento de intimidad cuando hay menos posibilidad de evacuar los intestinos. Aunque normalmente la bolsa con las heces se cambia cuando está alrededor de tres-cuartos llena, los pacientes deben aprender a vaciar la bolsa antes cuando anticipen intimidad sexual. Los pacientes pueden temer que la bolsa interfiera con la intimidad sexual, se desprenda o cause daño al estoma (trozo de intestino abierto a piel). La bolsa vacía y plana no se desprenderá del estoma y puede enrollarse o pegarse con cinta adhesiva de manera que no interfiera con la intimidad sexual. También se puede usar una cubierta decorativa. Actualmente, hay una mayor selección de productos para las personas con estomas que en años anteriores, incluso bolsas desechables, bolsas que se usan más de una vez y se vacían por su parte superior o inferior mientras están todavía atadas, bolsas con filtros para controlar los olores y bolsas que cuelgan de lado en vez de hacia abajo para facilitar la actividad física. Los pacientes preocupados por el posible olor pueden valorar producto en el fondo de la bolsa según lo recomiende el fabricante.

Las parejas deben dedicar bastante tiempo para la expresión sexual con suficiente caricias estimulantes para desarrollar la excitación sexual más completa posible. Para algunas parejas, un momento bueno y tranquilo para su expresión sexual puede ser a primera hora de la mañana. Deben buscarse las condiciones que faciliten el placer sexual: relajación, sueños, fantasía, respiración profunda y el recuerdo de experiencias positivas con el compañero.

El problema sexual más común que lleva al hombre a buscar ayuda después del tratamiento del cáncer es la dificultad de conseguir erecciones. Muchos hombres con incapacidad para la erección pueden tener un orgasmo con estimulación oral o manual; muchos compañeros sexuales se sienten satisfechos y logran orgasmos con la estimulación no coital.

Si todavía hay deseo de tener relaciones sexuales, hay varias opciones de tratamiento para los problemas sexuales, dependiendo de la causa y del grado de la disfunción. Solo un pequeño porcentaje de los hombres con problemas eréctiles buscan ayuda en algún momento. Con el advenimiento del sildenafilo (Viagra) para tratar problemas de erección, el porcentaje de hombres que buscan tratamiento para los trastornos eréctiles ha aumentado. A pesar de la publicidad sobre la eficacia de la sildenafilo, ésta funciona mejor en los hombres que tienen las formas más benignas de incapacidad de mantener una erección. Muchos hombres no podrán lograr erecciones adecuadas solamente tomando este fármaco. El uso de sildenafilo permite que un 72% de los pacientes de prostatectomía con preservación del paquete vasculo nervioso, y un 15% de los pacientes de prostatectomía sin preservación, logren la penetración pene-vaginal. En un estudio sobre braquiterapia relacionado con el tratamiento del cáncer de próstata localizado, el sildenafilo mejoro la potencia en un 62% a 70%. Los pacientes que no estaban siendo tratados con terapia hormonal tuvieron significativamente mejor respuesta. De manera similar, aquellos hombres que desarrollaron impotencia como consecuencia de la braquiterapia para el cáncer de próstata, 85% a 88% respondieron con una mejor función eréctil cuando tomaron sildenafilo. Los informes sobre las tasas de potencia después de una braquiterapia prostática son altos; un estudio de seguimiento por tres años mostró que el 80% de los pacientes pudieron tener erecciones adecuadas para una actividad sexual satisfactoria con sildenafilo o sin este. El sildenafilo también ha mejorado la incapacidad de mantener una erección en aquellos pacientes con interrupción parcial del nervio como resultado de una cirugía rectal.

En la actualidad, hay dos fármacos similares a Viagra (sildenafilo), el Levitra (Vardenafilo) y Cialis (Tadalafilo). A pesar de que estos tres medicamentos orales tienen el mismo mecanismo de acción, no son iguales. No se ha publicado ningún ensayo comparativo entre ellos. Sin embargo, los tres fármacos resultan similares en cuanto a eficacia, ya que ayudan entre el 60% y el 70% de los pacientes con incapacidad de mantener una erección. Hay fármacos que contraindican el uso de estos medicamentos.

Las terapias como las inyecciones en el pene, los dispositivos de vacío y los medicamentos intrauretrales tienen tasas de abandono extremadamente altas y, los hombres que acuden a las clínicas en busca de ayuda para la incapacidad de mantener una erección, solamente alrededor de una tercera parte se sienten satisfechos a largo plazo, a pesar de que prueban un promedio de dos modalidades diferentes de tratamiento.

La tasa de satisfacción a largo plazo es superior para la cirugía de prótesis del pene, pero con la existencia de tratamientos permanentes menos invasores, menos hombres escogen esta modalidad de tratamiento, especialmente después de haberse sometido a una terapia anticancerosa agresiva. Para los hombres con de la erección posquirúrgica, existe la posibilidad de que mejore con el tiempo, ya que es posible que los nervios se regeneren hasta 2,5 años después de la cirugía.

Cuando la sensibilidad de la mujer a la excitación sexual cambia, especialmente cuando hay sequedad e irritación vaginales, se debe indicar lubricantes vaginales a base de agua, sobre todo en la mujer que no puede utilizar la sustitución de estrógeno. El estrógeno administrado via vaginal quizá ofrezca menos riesgo que el estrógeno sistémico (oral o en parches) para las mujeres que padezcan de atrofia vaginal posmenopáusica.

Si los cambios en excitación sexual están relacionados también con los cambios endocrinos de la menopausia, debe hablarse de la opción de la sustitución de hormonas y evaluarse los riesgos y beneficios. Algunas mujeres pueden experimentar incomodidad con la penetración alrededor de la entrada vaginal y pueden aprender a relajar los músculos con los ejercicios de Kegel. Las mujeres que han perdido profundidad o calibre vaginal como resultado de la cirugía pélvica, la radioterapia o la enfermedad de injerto contra huésped también podrían beneficiarse de un programa que consiste en insertar dilatadores vaginales de tamaños gradualmente mayores, y al mismo tiempo pueden aprender ejercicios para relajar mejor los músculos que rodean la entrada de la vagina. Algunas mujeres también podrían beneficiarse por lo menos a corto plazo, después del tratamiento de cáncer, de un lubricante o un gel analgésico para evitar el dolor en las áreas vulvares secas más sensibles.

Tanto para los hombres como para las mujeres, un problema sexual complejo y persistente es la falta de deseo sexual después del tratamiento de cáncer. En los hombres que no han tenido cáncer de la próstata y tienen bajos índices clínicos de testosterona sérica, su sustitución por inyección o por parche suele ser eficaz en restaurar la función sexual normal. La sustitución de testosterona tiende a tener poco efecto, sin embargo, cuando se le da a un hombre cuyas concentraciones hormonales son normales. Hay que estudiar la seguridad, la dosis y las vías de entrega para la sustitución de andrógeno en la mujer. Algunos informes divulgados por los medios de comunicación han abogado por el uso generalizado de suplemento de andrógeno para la mujer con trastornos ováricos, pero se sabe muy poco sobre las concentraciones mínimas de andrógenos necesarias para la función sexual femenina. Para las mujeres que tienen cáncer de la mama, la seguridad de dar andrógenos se desconoce.

Como la falta de deseo sexual con frecuencia es multifactorial, un método que incluye evaluación y tratamiento psicológicos suele ser óptimo. Un profesional experimentado en salud mental puede descartar un trastorno del estado de ánimo como factor en la pérdida del deseo, y puede explorar la interacción de factores como cambios en la dinámica de la relación, pérdida del bienestar físico, cambios en el auto concepto de sexualidad e imagen corporal negativa. Los efectos de los medicamentos o las anormalidades hormonales pueden detectarse y tomar decisiones para modificarlos.

Desafortunadamente no hay un medicamento verdaderamente afrodisíaco que pueda restaurar el deseo sexual en el marco de un ambiente hormonal normal.

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