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Cuidados de la piel. El sol

Última actualización: 
11 de Marzo del 2013

Los tratamientos oncológicos, cirugía, quimioterapia, radioterapia, tratamiento hormonal o terapia biológica pueden provocar efectos secundarios agudos, durante o  inmediatamente después de los tratamientos, y efectos a largo plazo o crónicos.

Así, la combinación de tratamientos oncológicos con el objetivo de aumentar el control local y el porcentaje de curaciones, puede variar e intensificar los efectos secundarios derivados de los mismos.

Para muchas personas las alteraciones en la piel, debidos a los efectos secundarios de los tratamientos, son especialmente difíciles de sobrellevar, ya que la piel al ser un órgano externo del cuerpo y a la vista de todos, sus cambios pueden afectar a la imagen corporal, repercutiendo en la esfera psicológica y en la autoestima por ser secuelas “visibles” relacionadas con su enfermedad y con los tratamientos recibidos.

¿Qué problemas puedo tener en la piel durante el tratamiento con quimioterapia?

Los problemas cutáneos durante el tratamiento con quimioterapia son frecuentes pudiendo aparecer:

  • Dermatitis aguda, fotosensibilidad e hiperpigmentación (que varía entre rash pruriginoso a casos más severos con aparición de lesiones vesiculosas)
  • Dermatitis y descamación palmo-plantar
  • Alopecia
  • Complicaciones infecciosas favorecidas por la inmunosupresión.
  • Las medidas terapéuticas comprenden cuidados tópicos de la zona con aplicación de emolientes, control analgésico y la posible interrupción del tratamiento con valoración de dosis e intervalo de administración. Generalmente estas alteraciones ceden al finalizar los tratamientos.

La alopecia, caída del cabello y del vello corporal (cabeza, cara, brazos, piernas, axilas y zona púbica) por daño en los folículos pilosos responsables del crecimiento del cabello, puede ser afectar a nivel psicológico y emocional, siendo capaz de afectar la imagen personal y la calidad de vida de las personas que la sufren.

En algunas ocasiones, el cabello no se cae, simplemente se afina y puede volverse opaco y más seco. Estos cambios son temporales y el pelo vuelve a salir a las pocas semanas de acabar los tratamientos, pudiendo variar a cabello más fuerte y rizado.

¿Qué problemas puedo tener en la piel durante el tratamiento con radioterapia?

Durante los tratamientos radioterápicos pueden presentarse reacciones cutáneas  localizadas en el área irradiada. Los factores que influyen en la aparición, duración e intensidad de los efectos secundarios son la edad, estado de salud y nutricional del paciente, el estado inicial de la piel, la localización de la zona irradiada (presencia de pliegues, estomas, cicatrices), el fraccionamiento y de la dosis total de radiación.

Los cambios en la piel pueden observarse generalmente a partir de la segunda semana de tratamiento. La progresión habitual es eritema con  prurito y ligero edema, descamación seca con edema moderado y descamación húmeda, edema con fóvea.

La mayoría de las alteraciones  en la piel desaparecen a las pocas semanas tras finalizar la radioterapia.

¿Qué medidas y cuidados puedo mantener durante los tratamientos?

Las medidas preventivas de cuidados de la piel pueden retrasar y minimizar la dermatitis por radioterapia.

En general y durante los tratamientos oncológicos, será importante mantener una buena hidratación(ingesta de  líquidos abundante) y una correcta alimentación.

Cuidados de la zona durante la radioterapia:

  • Mantén una higiene adecuada de la piel con agua tibia y jabón suave. Sécate suavemente.
  • Protege tu piel de agresiones externas tales como la exposición directa al sol, compresas agua helada, bolsas agua caliente, almohada eléctrica…
  • Evita el rascado con uñas, roces continuos  y esparadrapos en la zona.
  • Hidrata la zona con productos recomendados por su médico o enfermera.
  • Si te afeitas, hazlo con máquina eléctrica sin apurar, cada dos o tres días.
  • No uses lociones aromatizadas, desodorantes, colonias o perfumes.
  • No utilices lociones yodadas. Pueden provocar mayor sequedad de la piel e inducir radiosensibilidad de la zona.
  • Utiliza ropa holgada, preferiblemente de algodón.
  • Si el tratamiento es en la cabeza, utiliza un champú suave. No utilices el secador con aire caliente. Evita los tintes y moldeados durante el tratamiento.

A partir de la segunda semana de tratamiento, puede aparecer caída del pelo en la zona irradiada. Generalmente es temporal y a menudo vuelve a crecer a las pocas semanas de finalizar el tratamiento. En algunos casos el cabello no se cae completamente, sólo en las zonas de entrada del haz de irradiación; a simple vista los pacientes tienen calvas (alopecia areata) en determinados regiones de la cabeza que afectan a la imagen corporal.

¿Qué problemas puedo tener en la piel después de los tratamientos oncológicos?

En áreas que han recibido dosis altas de irradiación y en pacientes con quimioterapia con fármacos específicos concomitantes, la alopecia puede ser irreversible. De forma crónica, en algunas zonas irradiadas con dosis altas, determinadas energías o técnicas diferentes, se puede observar:

  • Hiper/hipo pigmentación
  • Atrofia y adelgazamiento de la epidermis
  • Aparición de telangiectasias (dilataciones de pequeños vasos sanguíneos de la superficie cutánea, generalmente con forma de araña)
  • Fibrosis subcutánea (a la palpación aparece empastamiento y acartonamiento de la piel).

Un fenómeno específico de interacción entre la radioterapia y diversos agentes quimioterápicos es la “reacción de recuerdo de la radiación” o “rellamada”. Consiste en la aparición de dermatitis aguda limitada a la zona previamente irradiada en relación  con la administración de diversos fármacos, pudiendo aparecer meses e incluso años tras la exposición a la radiación.

Cuidados de la piel después de los tratamientos

Una vez finalizados los tratamientos oncológicos se deben seguir unas recomendaciones de cuidados específicos para la piel:

  • Hidrata de forma continua tu piel, utilice productos hipoalérgenicos, especialmente indicados para pieles sensibles.
  • Mantén una ingesta de líquidos adecuada (1.5-2 l/día).
  • La piel irradiada es más sensible que la piel normal a los efectos de las radiaciones ultravioleta (UV). Se recomienda la no exposición directa al sol durante el primer año tras finalizar los tratamientos.

En verano disfrutar del sol con seguridad. Recomendaciones básicas sobre protección solar

  • Tomar el sol puede ser muy agradable y tiene efectos beneficiosos sobre la salud, ya que influye en la fabricación de vitamina D, fundamental en la absorción del calcio, tan importante para el metabolismo del hueso. Pero hay que disfrutar del sol con total seguridad.
  • El protector solar, utilizado correctamente, ayuda a disminuir el daño que la radiación ultravioleta provoca en la piel, pero no lo suprime radicalmente. Evita la exposición solar que sea innecesaria.
  • Protege tu piel en cualquier circunstancia en la que te pueda dar el sol (no sólo en la playa o en la piscina) y no sólo en verano. Es también especialmente importante en primavera y otoño, épocas en las habitualmente no utilizamos los fotoprotectores.
  • Durante las actividades al aire libre utiliza un protector solar de categoría alta (en zonas no irradiadas) y categoría  muy alta (en zonas previamente radiadas). Aplícate antes de la exposición al sol y en cantidades suficientes. Para mantener la protección, repite con frecuencia la aplicación del producto especialmente tras una  transpiración excesiva así como después de bañarte y secarte.
  • Para que estas cremas sean realmente útiles, es necesario aplicarlas sobre la piel bien seca treinta minutos antes de exponerse al sol, utilizando la cantidad suficiente para cubrir toda la superficie corporal expuesta, sin olvidar orejas y cuero cabelludo en caso de calvicie y haciendo hincapié en las zonas más expuestas, como cara y escote.
  • Evita la exposición solar entre las 12 y las 16h.
  • El agua de mar, la arena de la playa y la nieve reflejan mucho la luz solar, incluso a la sombra. La piel recibe una cantidad considerable de luz ultravioleta, por lo que aumenta el riesgo de quemaduras. Protégete siempre antes de dicha exposición.
  • La mejor protección es la ropa. Utiliza materiales naturales (preferiblemente algodón: camisetas, pañuelos, viseras de ala ancha…). Sombreros y gorras con visera para la cabeza y gafas de sol con cristales que absorban las radiaciones ultravioletas para los ojos.
  • Se pueden encontrar fotoprotectores en forma de crema, leche, spray o gel, así como barras labiales. La diferencia entre los productos reside en el excipiente y no en el principio activo protector. Elige un producto de fácil aplicación y una absorción rápida que facilite la frecuencia de las aplicaciones.

Si has recibido radioterapia, recuerda que la piel irradiada es más sensible que la piel normal a los efectos de las radiaciones ultravioleta (UV). Se recomienda la no exposición directa al sol durante el primer año tras finalizar los tratamientos oncológicos.

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